Entrevista Mauricio Rodriguez

El primer contacto que tuvimos con Fundación por una Carrera, fue en el año 2013, cuando ellos se acercan a contarnos un plan que están desarrollando para llevar a niños en condición de vulnerabilidad a la educación superior. Realizando otros proyectos sociales, en particular en la comuna de Lo Espejo, nos enteramos de que ese año prácticamente ningún niño había siquiera postulado a la educación superior. Volvimos a conversar con la fundación y les planteamos el poder desarrollar este trabajo en conjunto, que inicialmente iba a ser con hijos de pobladores de nuestras empresas, pero dijimos "hagámoslo con los chicos de los liceos de la comuna de Lo Espejo" y partimos con la aventura. El primer año en el que echamos a andar el programa fue en el 2014.  

El primer año, cuando implementamos en conjunto con la fundación este trabajo en 3 liceos en Lo Espejo, la verdad que para nosotros era un tema absolutamente nuevo. En ese sentido la colaboración que nos prestaron los profesionales, para poder acceder a los liceos, para poder llegar a los chicos, nos dio cuenta del valor que tiene trabajar con gente que conoce del tema para entrar en las comunidades. Y tuvimos una respuesta super positiva, tanto de las autoridades de esos liceos, como los chicos que por primera vez alguien iba a preguntarles si querían seguir estudiando.  

Hicimos cosas super simpáticas, por ejemplo, fueron colaboradores nuestros que tenían sus propias historias. Como un abogado que era hijo de un obrero y una lavandera, y que entró a la autopista no siendo abogado. Fue ahí donde contó su historia y les dijo a los niños que ellos podían. Y eso fue uno de los hitos que marcó un poco el hecho de que se generara este compromiso. Terminamos el 2014 y logramos pasar de 0 a 14 niños que ingresaron a la educación superior.  

Nosotros estábamos muy felices. Y en ese minuto decidimos también agregar el acompañamiento dentro de la educación superior a estos chicos, para apoyarlos en otra de las debilidades que ellos tienen, que no tienen redes, ni tampoco tienen experiencias de sus círculos cercanos respecto a cómo va a ser "mi vida" en la educación superior.  

Yo te diría de ese primer año, hizo que este programa llevemos 4 años desarrollándolo. Ya tenemos alrededor de 200 alumnos de distintas comunas, y lo hemos ampliado a otras autopistas. Hoy día estamos además de Lo Espejo, en Colina, Elqui y la quinta región, siempre junto a la Fundación. Este año tuvimos más de 100 matriculados, un proceso que se cerró a principios del 2018.  

Hoy además se nos presenta el gran desafío de tener que ver cómo ayudamos a estos chicos que están saliendo de la educación superior y no tienen redes. Cómo los ayudamos a que terminen bien su sueño, a que trabajen en lo que ellos estudiaron y que eso les signifique un cambio de vida, para ellos y su círculo familiar.  

Ese es el resumen de un proyecto precioso que nos tiene contentos, más allá de los logros con los niños, que es lo central, ha generado un clima al interior de la organización que ha impactado en el clima laboral, valga la redundancia. O sea, tu vienes a la oficina y te das cuenta que no solamente vienes a aportar en tu gestión profesional, sino que además la empresa te da oportunidad de desarrollarte en otro campo.  

Cuando fuimos acogiendo estos tutores y les preguntamos por qué querían ser tutores, la respuesta general más común era porque querían devolver las oportunidades que habían tenido. Y ese ha sido un poco el espíritu que ha hecho que este programa se mantenga y crezca, y que fue premiado el año pasado por COPSA, que es la asociación gremial de todas las empresas concesionarias en Chile. Ha sido reconocido también por otras instituciones y es uno de nuestros proyectos más queridos. Estamos super felices de trabajar con la fundación.